Amaia y Alfred reinan en la ESPreParty 2018 en una noche hecha por y para ellos

Domingo, 22 de abril de 2018

Eurovisión volvía a España. Y vaya si volvió. Por la puerta grande. Si el año pasado comenzaba esta andadura con grandísimo éxito, en esta segunda edición la Eurovision-Spain Pre-Party se ha reafirmado, sin duda, como una de las mejores fiestas del tour previo al festival. Desde bien temprano los ánimos estaban a flor de piel. Centenares de fans se agolpaban a las puertas de La Riviera para ver llegar a las 21 delegaciones y casi 80 medios acreditados para cubrir el evento dieron fe de lo que estaba por pasar horas más tarde. Uno a uno fueron pasando los 21 países y todos los invitados especiales por la alfombra roja, que cerraron los anfitriones de la noche, Amaia y Alfred. Eran los más esperados y así quedó latente a su llegada, recibidos con gran entusiasmo por los periodistas y por los fans. No había empezado aún el concierto cuando sonó Tu canción y ahí, sin ellos en el escenario, sólo sus voces por los altavoces, ya quedó claro que anoche iba a ser su noche. La noche de Alfred y Amaia.

Pasaban las 22.00 cuando tras el vídeo de introducción (mención especial para el equipo de diseño que realizó unas intros ESPECTACULARES), Soraya salía deslumbrante al escenario, acompañada de Raúl Gómez al teclado, para homenajear a Lys Assia, la primera ganadora y un icono del festival, fallecida recientemente. Hubo muchos momentos emocionantes a lo largo de la noche, pero este, por lo que significa y por el cariño que le puso la maestra de ceremonias, consiguió poner la piel de gallina a todos y sólo era el inicio. La nostalgia y el recuerdo invadieron la sala, pero una cuenta atrás anunciaba que esto sólo acababa de empezar. Soraya, Susanne Georgi (Andorra 2009) y Filipa Sousa (Portugal 2012) eran las encargadas de materializar en una imagen la Conexión Ibérica, leitmotiv de la fiesta. “Gracias a todos por estar esta noche aquí y apoyar el mejor programa de televisión del mundo, Eurovisión”, gritaba Soraya, que apuntaba que aunque hay más de 2.000 personas en la sala también se estaba retransmitiendo a través de eurovision-spain.com y rtve.es. “Es un placer estar aquí con vosotros, es una experiencia única”, aseguraba Filipa, antes de que Susanne destacase que el festival de Eurovisión “no entiende de razas ni de colores, sino que defiende la libertad y al amor libre”.

“Ahora sí, ¿estáis preparados?”, decía Soraya antes de dar el pistoletazo de salida que llevaría hasta el escenario a Moldavia, el país que se encargó de abrir el show. Aunque el público estaba ya totalmente entregado a la causa, DoReDos tenían la misión de que el ambiente no decayera y, evidentemente, comenzar con su My lucky day fue todo un acierto. Ella de blanco y rojo y ellos con traje oscuro nos hicieron bailar desde el principio. Ante un público que pedía más, el trío moldavo regaló un trocito de su canción a capella. El montenegrino Vanja Radovanović tomó el testigo y cantó Inje, antes de dar paso al albanés Eugent Bushpepa y su Mall, que nos hacía alucinar con su pedazo de voz. Ambos recibieron muchísimos aplausos de los asistentes y para muchos se convirtieron en verdaderos candidatos a estar en la final.

Y de presentadora junto a Soraya a artista sobre el escenario, una Susanne Georgi entregadísima nos deleitó con Two are stronger y La teva decisió (Andorra 2009). “No sabéis la ilusión que tengo de estar aquí. Yo quiero que vuelva Andorra a Eurovisión”, decía. El armenio, Sevak, continuaba la ronda de países con su Qami. De negro entero, su presencia no hace más que confirmar que nos encontramos ante una de las voces más potentes de esta edición. Y tras la calma de Sevak, Surie (Reino Unido) salió al escenario con un vestido blanco y rosa para cantar Storm, ante un público que se la sabía y la coreaba. Su cara lo decía todo, estaba disfrutando y alucinando a partes iguales al ver cómo cantaban con ella de principio a fin. Surie abandonaba el escenario para que se subiese Ari Ólafsson (Islandia). Él sabe que tiene una de las mejores sonrisas de la noche y al final de su canción lo explota, dando las gracias a todos. Antes, el sentimiento inundó las tablas de La Riviera con Our choice.

Si el viernes se encargaba de dar la bienvenida a las 21 delegaciones en la Joy Eslava, anoche Lucía Pérez llegaba hasta la E-S Pre-Party en calidad de invitada especial. Con el mismo vestido con el que participó en Eurovisión en 2011, Lucía cantó Abrázame y Que me quiten lo bailao. Sin duda, esta segunda, para muchos fue un momentazo porque nos permitió revivir muy de cerca ese Düsseldorf 2011. De 2011 a 2018 con Suiza. Son sólo dos, pero la potencia del tema nos hizo querer más. La voz desgarrada de Corinne es una delicia y así lo dejó patente en Madrid. Y de un dúo, a un quinteto, los húngaros, AWS nos trajeron el heavy metal con su Viszlát nyár. Las opiniones, para todos los gustos, a unos les encanta y a otros les espanta. Lo que está claro es que no dejaron indiferente a nadie. The humans, desde Rumanía, también alucinaron cuando escucharon al público cantando su Goodbye. Si bien la canción reza “adiós” en español, el grupo no querría despedirse nunca de España. Con una camiseta negra y una chupa granate, Ryan O’Shaughnessy (Irlanda) nos invitó a ponernos tiernos con Together. Una balada preciosa, que levanta los brazos del público para acompañarle.

LA NOCHE ES PARA MÍ

Otra de los grandes momentos de la noche vino de la mano de Soraya, que dejó a un lado su papel como presentadora por unos minutos para regalarnos La noche es para mí. También con el vestido con el que compitió en Moscú en 2009. Sin ninguna duda, estos guiños al festival por parte de Soraya y Lucía son un detallazo y un regalo para todos los seguidores. Las dos mil personas que abarrotaban La Riviera lo cantaron, lo bailaron y arroparon a la artista durante su actuación. “Quedan muchas sorpresas”, anunciaba la extremeña antes de dar paso a un vídeo homenaje a la “Conexión ibérica”, que cerró el La, la, la y que nos recordó que este año hace medio siglo que Massiel se alzó con el ansiado trofeo en Eurovisión.

Muy elegante, con un traje blanco, Alekseev (Bielorrusia) continuó con el concierto a ritmo de Forever, la balada que llevará a Lisboa. La verdad es que es un placer escucharle y ver el sentimiento que pone en su interpretación. El público quiere seguir bailando y de ello se encargó Lea Sirk. La eslovena entonó Hvala, ne! y demostró que tiene que llegar a la final del próximo 12 de mayo. Si en entrevistas previas decía que él sabe que por lo menos no pasará desapercibido por sus rizos, ayer quedó latente por qué el alemán, Michael Schulte, es uno de los favoritos. Su You let me walk alone fue uno de los momentos más bonitos y emotivos de la noche. Después de escucharle en directo se entiende todavía más su posición arriba en la lista de apuestas.

Filipa Sousa nos trasladó hasta 2012 con un vestido largo blanco y nos hizo rememorar su Vida minha antes de que Jessika y Jennifer, de San Marino, nos hicieran saltar con Who we are. Ambas, guapísimas y entregadas, ofrecieron el micrófono varias veces al público para que les acompañasen. Posteriormente, fue Laura Rizzotto la que salió a cantar Funny girl. Muy sensual y derrochando voz, la letona se marchó del escenario feliz, pero más tarde volvería a salir con Alfred para cantar en acústico Wake me up, de Avicii, y homenajear así al dj fallecido este viernes. Laura daba el testigo a Eye Cue, de Macedonia, que sorprendieron con su mezcla de estilos en una misma canción, Lost and found. Una gran voz, sin duda, que demostró su potencial en directo. Tras los macedonios, Raúl Gómez, autor de Tu canción, volvió a salir al escenario para cantar I can’t control y un medley con algunos de los temas más míticos de Eurovisión como Euphoria o Heroes, acompañado por su teclado. Raúl es puro arte y escucharle cantar es una delicia para todos.

El dúo francés fue el encargado de abrir el último bloque de actuaciones y se consagró como una de las grandes revelaciones de la noche. Madame Monsieur, con Mercy tenían al público ganado desde antes de salir. De negro absoluto ambos, tienen un directo digno de disfrutar y de sentir. Una pasada y una maravilla a la que el público respondió con una grandísima ovación. Sennek, de Bélgica, también de negro cantó después su A matter of time. Sencilla, pero irresistible a la vez. Después de ella llegaron las anfitrionas en Lisboa, Claudia Pascoal e Isaura, que emocionaron con O jardim. También de las más aplaudidas. La estela de Salvador Sobral y nuestra cercanía en el espacio se notaban y las portuguesas se sintieron como en casa y nos regalaron un trozo al final a capella para que todos acompañaran. “Gracias. Os amamos”, gritaron antes de irse para que saliese Mikolas Josef. Con su mochila característica y un pantalón tan extravagante como maravilloso, el checo nos hizo vibrar con Lie to me. Uno de los favoritos para ganar en la capital portuguesa y uno de los artistas con más carisma de la noche. Además, a la alfombra roja y al photocall llegó con sus padres en un gesto de agradecimiento hacia ellos que le honra aún más. Manel Navarro, el representante español en 2017, salió tras el checo e interprete Keep on falling y Do it for your lover en acústico. A pesar del mal resultado obtenido en Kiev, Manel reconoce que siempre va a estar agradecido a Eurovisión y es un verdadero placer verle dando el testigo a Alfred y Amaia.

Veinte delegaciones y seis artistas invitados habían pisado ya las tablas de la sala madrileña antes de que Soraya saliese una vez más a presentar el momento más esperado de la noche. “AMAIA Y ALFRED”, anunciaba, antes de que los intérpretes de Tu canción apareciesen en el escenario y agradeciesen todo el apoyo. “Estamos supercontentos de estar aquí con todos vosotros”, decía Alfred. Los aplausos, los gritos y el apoyo se hicieron más que visible durante todo el rato que estuvieron ellos allí. Amaia es la primera en actuar en solitario y cantó Al cantar por primera vez en directo después de salir de Operación triunfo. Es una maravilla escucharla, una verdadera maravilla. Alfred le cogió el testigo con This ship in going down y el homenaje a Avicii con Laura Rizzotto.

Casi tres horas después del inicio, Amaia y Alfred se juntaron sobre el escenario para cantar Tu canción. “Ahora sí, les dejamos su sitio. Los representantes de España en Eurovisión”, dijo Soraya para dar paso a Alfred y Amaia, que hicieron una versión irresistible del tema en acústico. Con beso incluido al final. Demostrando ante todos los espectadores allí presentes y de forma online el motivo por el que están ahí y estarán en dos semanas en Lisboa. La segunda edición de la Eurovision-Spain Pre-Party llegó así a su fin e igual que el viernes en la Welcome, fue el Europe’s living a celebration, de Rosa, el tema elegido para que los artistas se despidieran del escenario. Amaia y Alfred saltaban, saludaban y estaban pletóricos por ver el apoyo recibido.

Amaia y Alfred se coronaron así en una noche hecha por y para ellos. Rodeados de una veintena de compañeros y apoyados por artistas nacionales y amigos de Operación triunfo como Cepeda, Ana Guerra, Nerea, Roi, Ricky y Mimi, Amaia y Alfred recibieron el apoyo y la ovación unánime del público antes de partir en 10 días hacia una de las experiencias más increíbles de su vida.