Apoteosis ibérica en la Joy Eslava durante la Welcome ESPreParty

Sábado, 21 de abril de 2018

Si hay una palabra que define lo que ocurrió anoche en la Joy Eslava sería EUROVISIÓN. Con mayúsculas. Ayer, más de 1.000 personas abarrotaron la sala madrileña para gritar alto y claro que España quiere el festival y que nos merecemos volver a ganar 50 años después de la primera vez. No eran todavía las 22.00 cuando Alfred y Amaia, los anfitriones del fin de semana más eurovisivo del año en nuestro país, llegaron a la zona vip y el público enloqueció. Esto sólo era el inicio de de lo que estaba por ocurrir en la Welcome Eurovision-Spain Pre-Party. Los intérpretes de Tu canción se acercaron, se hicieron fotos y fueron vitoreados por todos los asistentes.

Unos 20 minutos después salían al escenario Lucía Pérez y Víctor Escudero para dar el pistoletazo de salida y agradecer a todas las delegaciones su presencia en Madrid. “Gracias a todos los lectores de Eurovision-Spain, que han conseguido que estemos aquí otro año. Esto es un reencuentro de amigos y es una fiesta para todos y con todos”, gritó la representante española en 2011, espectacular con un vestido rosa. Uno a uno fueron subiendo las delegaciones asistentes en la fiesta para saludar. Chequia, Islandia, Alemania, Portugal, San Marino y, por supuesto, España, se llevaron los grandes aplausos de la bienvenida. “Sois supermajos”, decía Amaia con su habitual inocencia. Alfred, emocionado, deseaba a todos que disfrutasen de la gran fiesta.

Y tras las necesarias presentaciones, llegó el momento de comenzar la celebración. Coral Segovia fue la encargada de abrir la noche con su mítico Todo está en tu mente (candidata en 2008) para seguir con Maldito Corazón y terminar con En una vida (candidata en 2010). “Siempre ha sido un sueño ir a Eurovisión y quién quiera llevarme, aquí estoy”, aseguraba la madrileña. Sin duda, la voz y la presencia escénica de la artista se merecían su hueco en el festival y, por sus palabras, todavía no hay que descartarla para el futuro.  Raúl fue el encargado de tomar el relevo con Seguir sin ti, la candidatura que presentó para ir a Eurovisión hace ahora 18 años. “Nunca voy a perder las ganas de ir al festival”, reconocía, antes de cantar sus grandes éxitos, Prohibida y Sueño su boca, uno de los grandes momentos de la noche.

Milena Brody, corista de Barei en 2016 y de El sueño de Morfeo en 2013, nos puso nostálgicos con el medley que realizó de Say yayContigo hasta el final y Momento, la propuesta que presentó al eurocasting en 2017. Jenny (Andorra 2006) continúo con el momento melancólico de la noche, primero con su versión de Bailar pegados, de Sergio Dalma, y después con su tema eurovisimo, Sense tu. Espontánea y muy simpática, acercó el micrófono al público y al comprobar lo bien que cantaba el chico la canción, le terminó subiendo al escenario para terminar el tema de Sergio Dalma juntos. Todo un detalle por parte de la artista, que era una de las invitadas “ibéricas” de la noche. “Recuerdo esa época como un momento fantástico. Antes he hablado con Amaia y le he dicho que aprovechen la oportunidad, que disfruten esos días porque no vuelven”, apuntaba.

Después de Jenny salió Víctor Escudero solo al escenario. Su compañera, Lucía Pérez, era la siguiente invitada y con un nuevo vestido nos regaló Lela, un clásico de la música gallega, antes de ponernos a todos a saltar con su Que me quiten lo bailao (2011). “Hay canciones que encogen el alma y otras que nos enseñan a sacar toda la alegría que llevamos dentro”, decía Lucía para definir estas dos canciones. “¿Cómo es el baile, Lucía?”, le decía Víctor tras su actuación, en un intento por aprenderse la coreografía del tema eurovisivo. Pasaban las 00.00 cuando Davinia  se subió al escenario para trasladarnos a 2004 con Mi obsesión y Como quieres que te quiera. “Vamos a empezar a recordar un poquito. Sé que muchos, incluida yo, tenemos una pequeña espinita y nos la vamos a quitar esta noche”, apuntaba la gaditana, en referencia al momento en el que se quedó a las puertas de ir al festival. Hace 14 años era grandiosa y a día de hoy sigue siéndolo. “Davinia a Eurovisión”, le gritaban desde el público, a lo que ella respondió: “Mientras ellos quieran, yo seguiré aquí”.

Ahora sí, eran, aproximadamente, las 00.30 cuando se produjo uno de los momentos más esperados de la noche. ¡NICOLETA SAVA! La moldava apareció ataviada con su traje de flamenca fusión para hacer vibrar a los asistentes. Y vaya si lo consiguió. La esencia del sur, tercera clasificada en el televoto de la preselección moldava de 2018, subió el ánimo hasta tal punto en la sala que a gritos de “¡Otra vez, otra vez, otra vez!”, la artista tuvo que volver minutos después para deleitarnos con Hora din Moldova y repetir su temazo. Al César lo que es del César y la verdad es que por los gritos y aplausos, a nadie le hubiese importado escucharla una tercera vez. “Me han hecho sentirme como una reina. Gracias, Madrid. Volveré a intentar ir a Eurovisión”, decía. Sí, Nicoleta, eres una reina y tienes que estar en Eurovisión. Sin ninguna duda.

Recién llegado de Viña del Mar, Jorge González, candidato en 2009 y 2014, nos deleitó con Si yo vengo a enamorarte y Aunque se acabe el mundo. “La vida consiste en intentarlo siempre. Es un sueño que siempre he tenido y aunque se acabe el mundo, no me rendiré, como dice la canción”, aseguraba Jorge, dejando la puerta abierta también a una posible participación.

Víctor y Lucía, espectaculares durante toda la gala, anuncian que va llegando el final y presentan a Stella & Alexandra. Nada que envidiar a la mismísima Jennifer López, las dos divas salen al escenario con mucha lentejuela y revolucionan con el Haba haba, con el que Stella representó a Noruega en 2011. “Era uno de los temas que más bailábamos ese año”, recuerda Lucía Pérez, que fue compañera de la artista noruega durante esa edición. Alexandra acompañó a Stella en este remember, para después interpretar juntas también su propuesta para el Melodi Grand Prix 2018You got me. Hasta tal punto no tienen nada que envidiar a las grandes divas, que si hace falta sacar un vaso de plástico con purpurina y tirárselo al púbico, se saca y se tira, porque ellas son artistas 360. Y punto.

Cuando parecía que todo estaba acabando, todavía faltaba el colofón final. La sorpresa de la noche. Se había anunciado, pero no desvelado. Suzy (Portugal 2014) bajaba las escaleras y gritaba: “Cómo no iba a estar yo aquí. Estoy muy vinculada con España y yo soy la Conexión Ibérica”. La portuguesa hizo una versión de Sounds of silence (Australia 2016), dedicó Conquistador (Portugal 1989) a Salvador Sobral y terminó con su himno, Quero ser tua.

Ahora sí, la Welcome Eurovision-Spain Pre-Party llegaba a su fin y todos los participantes en el concierto volvieron a subir al escenario para despedirse y para recordar que estas tres horas sólo era el comienzo de lo que estaba y está por llegar. Como no podía ser de otra manera, Europe’s living a celebration, de Rosa López, representante española en Eurovisión 2002, fue la canción que sonó para cerrar la gala mientras todos se despedían. Una gala cargada de emociones, recuerdos, baile, alegría, momentos épicos e inolvidables, que se quedarán para siempre en la retina de todos y que se multiplicarán esta noche durante la E-S Pre-Party 2018.